Pasadizos

En uno y otro caso, el amor es un alcázar con pasadizos secretos por donde suelen extraviarse nuestras almas. Gonzalo Fragui(1960)

martes, agosto 01, 2006

Diario de amores


22 de junio
Intento desahogar esta mi alegría, nueva como la hoja del naranjo que recién brota, nos asombra y nos anuncia que el futuro tendrá profundo olor de cítricos.

25 de junio
No entiendo cómo un beso puede ser leve y brutal al mismo tiempo: aproximarse a sus labios produce un vértigo que me dura toda la noche. Despierto a las cuatro de la mañana. Doy vueltas sobre la almohada. Entre los sueños que coquetean con mi cuerpo se viene su imagen, se viene su sonrisa. Sus ojos son pícaras miradas. Un carrusel de flashes y los caballitos son sus manos peinando mis cabellos desde la frente, acariciando mi cuello con conciencia de la vértebra cervical, y sus dedos buscando mis dedos. Yo los recibo como se recibe a la luna, iluminada. Entre la rejilla de botones del teléfono hay un mapa donde ya conozco el camino: es el agua de su nombre.

29 de junio
El universo se reduce a las sábanas: el reloj, sus caderas, su aliento, el aire acondicionado. Un cristo crucificado y ausente –sólo el madero- es testigo de cama.

7 de julio
Ella lo es todo.

12 de julio
Entramos en el restaurante, Carolina pide una canción ranchera, la canción habla de amores malditos. Bebemos vino. Hablamos de los milagros. Se ordena una sopa sustanciosa. Con una única cuchara comemos ambos. Ella es quien administra. Yo soy el deslumbrado. Por tu maldito amor. Y es como si ya me hubiera hecho daño, y es como si hubiese cortado adentro. Sorprendentemente amarla duele.

21 de julio
En su casa, la gata ha parido cinco crías, son pardas, una hembra y cuatro machos. Ella les ha puesto nombre de gente. La hembrita se llama Yvette (supongo que Yvette Guilbert, a ella le fascina Toulouse Lautrec), la que tiene una mancha negra en la nalga se llama Oruro, una tercera tiene el nombre de su hermano. Pero… ¿Quién es Francisco?, cosa peor: ¿Quién es José Alberto? Algo inesperado ha surgido, ¿Por qué tengo la sensación de que mi cuerpo ha sido dañado en alguna parte? Es histeria, supongo.

30 de julio
Hoy no la encontré, a la hora que suele estar, en su casa. La llamo al celular y lo mantiene apagado. Camino de un lado para el otro. He dejado de leer la novela de Manuel Puig que había comenzado, esa con un nombre en inglés, The Buenos Aires Affair, creo que se llama. Ya es la una y media de la mañana y nada.

31 de julio
Era una reunión de amigas: retornó Beatriz de Alemania, la que se fue de intercambio, ¿recuerdas que alguna vez te comenté sobre ella, la pipirisnait?, me dice. Sé que dice la verdad, pero por alguna razón ya no confío. Algo se ha roto. Alguna cuerda del reloj hace que éste contramarche. Y los días son las cuatro, las tres, las dos. Los días se vienen, han perdido el vuelo que tenían, han perdido la levedad de ayer. Hoy pesan. Son anticipadamente de agosto: térreos y ventosos.

3 Comments:

  • At 12:10 p. m., Blogger jorge angel said…

    las mañanas a veces se vuelven tardes antes de tiempo, es común en nuestra infinita inseguridad de hombres dudar, no dejés que una duda te carcoma la sonrisa, mejor coversá con ella.

    abrazos

     
  • At 3:07 p. m., Anonymous Anónimo said…

    La vida de una mujer no comienza cuando conoce a un hombre. Tampoco la del hombre.
    A veces nos toca pasar cosas fuertes, pero estoy segura que ella sabrá valorar todo lo que tiene con vos... que se nota de lejos, es mucho!!
    Vos tranquilo. No es fácil nuestra femenina existencia en una ciudad donde 85% de los hombres son infieles. Vos no tenés la culpa, pero tampoco nosotras por asustarnos ante algo que parece puro y transparente.
    Si es ella quien creés que es... no tenés nada de qué preocuparte. :)
    Besitos, te sigo leyendo

    Elinor D.

     
  • At 4:27 p. m., Blogger Oruro Nogales said…

    Elinor D., ¡qué maravilla! Es como si hablara con el más allá. ¿Hay blogs en el cielo que elegiste? ¿Qué hay de tu muerte cibernética: resusitarás?

    jorge angel, me gustó esto de la 'infinita inseguridad'. Sin la duda la pareja se hace transparente, inencontrable. Es decir, simplemente desaparecería, y con ella el amor.

     

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